Luciérnagas

Por Filippo Pitanga

LuciérnagasLuciérnagas

Silêncio político

Por Filippo Pitanga

Durante o Festival Cine Ceará 2019 (*com versão espanhol)

 

O quinto filme da competição principal íbero-americana de longas no 29º Cine Ceará foi “Luciérnagas”, da cineasta iraniana radicada no México, Bani Khoshnoudi, realizado em coprodução internacional com República Dominicana e Grécia, além do México, onde a diretora mora atualmente. A ficção estreou mundialmente no Festival de Roterdã.

“Luciérnagas” é um filme sobre reencontros consigo mesmo, ainda que o corpo esteja à deriva em territórios que lhe sejam estranhos e fora de sua própria cultura. No caso, um iraniano que viaja para o México por razões a princípio não reveladas, e que possui dificuldade de conexão com as pessoas que vai conhecendo, ao mesmo tempo que sente saudades das que deixou para trás…

Aos poucos vamos sabendo um pouco mais sobre a premissa básica da história, que, aqui, mesmo sem spoiler, é importante denotar que parte da perseguição do personagem no Irã se deve à sua orientação sexual, o que coloca o filme em uma posição bastante interessante de estudo: o de um filme dirigido por cineasta iraniana com temáticas LGBTQIA+ no contexto central – algo impensável de ser filmado no próprio Irã, por proibição (censura) do governo. Vale lembrar que no Irã os filmes realizados no próprio território precisam começar a projeção com os dizeres “Em nome de Deus” ou mesmo “Em Seu Nome”… (mesmo nos filmes que criticam metaforicamente esse mesmo sistema), o que demonstra o quão atrelada a religião está com todos os departamentos da vida cotidiana, até e principalmente a cultura.

Para contar essa história, a diretora filmou no México, onde mora atualmente, em coprodução com a República Dominicana (com os cineastas Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas do filme “Dólares de Areia”), e também com a Grécia, o que trouxe uma possibilidade de pesquisa ampla e internacional, pois a diretora alcançou várias iranianos no mundo inteiro para entender seus exílios e perseguições na terra natal. Para falar desta perseguição velada na própria terra, a diretora nomeou o filme de “Luciérnagas”, que quer dizer vagalume, ou seja, ela alude ao fato do animal acender e apagar a luz, piscando o que nós vemos ora revelado e ora metaforicamente no que fica não-dito, nas sombras.

Para trabalhar esteticamente na linguagem esta mesma metáfora, a própria cineasta chegou a falar um pouco sobre suas influências, como outras cineastas iranianas que triunfam a trabalhar mesmo com forte censura imposta em seu país de origem, assim como referências clássicas como Pasolini e Bergman. Na prática, ela adota um visual predominantemente chiaroscuro, alternando entre luz e as sombras, tanto esteticamente na fotografia e direção de arte barrocas, como no roteiro e construção de personagem com certa melancolia (alternando entre o que é revelado à luz e o que permanece não-dito nas sombras).

Sem falar no silêncio predominante nos respiros de “Luciérnagas”, o que a diretora reconhece ser uma marca que os iranianos carregam como resultado do regime opressor em que vivem. O silêncio como forma política de resistência; um silêncio ensurdecedor em manifesto. Da mesma forma que a cineasta buscou a temática LGBTQIA+ com a homossexualidade de seu protagonista iraniano refugiado no México para realçar ainda mais o ônus de quem precisa viver fora de sua cultura e terra naturais, de modo a sempre lidar com o estranhamento e o reencontro consigo mesmo.

O único porém talvez seja o fato de que os sucessivos silêncios que ficam no não-dito poderiam ser melhor trabalhados para enriquecer as camadas que ligariam de forma melhor todos os coadjuvantes ao protagonista Rami (Arash Marandi), como, por exemplo, a ótima atriz Edwarda Gurrola, nome consagrado na dramaturgia mexicana, mas cuja personagem parece solta e desvinculada ou dispersa ao eixo de “Luciérnagas”. Da mesma forma os demais coadjuvantes, tanto do personagem de Arash quanto de Edwarda, que ficam todos à deriva e poderiam facilmente ser removidos da trama a tal ponto que não fariam diferença…

Claro que se compreende aqui que se trata de uma escolha da cineasta, e não um demérito, que até traz pontos positivos como fugir de estereótipos e clichês, mas que ao mesmo tempo deixa de auxiliar com que a força geral do filme pudesse alcançar algo maior e uma catarse que não chega lá para o resultado ser acima da média.

*Versão em Espanhol

La quinta película en el concurso principal de largometrajes iberoamericanos en el 29º Cine Ceará fue “Luciérnagas” del cineasta iraní mexicano Bani Khoshnoudi, que fue coproducida con República Dominicana y Grecia, así como con México, donde actualmente vive. Ficción debutó en todo el mundo en el Festival de Rotterdam.

“Luciérnagas” es una película sobre reencuentros con uno mismo, a pesar de que el cuerpo va a la deriva en territorios que le son ajenos y fuera de su propia cultura. En este caso, un iraní que viaja a México por razones no reveladas inicialmente, y que tiene dificultades para conectarse con las personas que conoce, mientras extraña a las que dejó atrás … Poco a poco sabemos un poco Más información sobre la premisa básica de la historia, que aquí, incluso sin spoiler, es importante tener en cuenta que parte de la persecución del personaje en Irán se debe a su orientación sexual, lo que coloca a la película en una posición de estudio muy interesante: la de un película dirigida por un cineasta iraní con temas LGBTQIA + en el contexto central, algo impensable para ser filmado en el propio Irán, por prohibición del gobierno (censura). Vale la pena recordar que en Irán las películas realizadas en el propio territorio deben comenzar a proyectarse con las palabras “En nombre de Dios” o incluso “En su nombre” … (incluso en películas que critican metafóricamente este mismo sistema), lo que demuestra el cuán estrechamente ligada está la religión a cada departamento de la vida cotidiana, incluso y especialmente a la cultura.

Para contar esta historia, la directora filmó en México, donde vive actualmente, en coproducción con República Dominicana (con los cineastas Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas de la película “Sand Dollars”), y también con Grecia, que trajo un posibilidad de una investigación amplia e internacional, ya que el director llegó a varios iraníes de todo el mundo para comprender su exilio y persecución en su tierra natal. Para hablar de esta persecución velada en la tierra misma, el director llamó a la película “Luciérnagas”, que significa luciérnaga, es decir, alude al hecho de que el animal enciende y apaga la luz, parpadeando lo que vemos ahora revelado y, a veces, metafóricamente en el eso no se dice en las sombras.

Para trabajar estéticamente en el lenguaje en esta misma metáfora, la propia cineasta incluso habló un poco sobre sus influencias, como otros cineastas iraníes que triunfan trabajando incluso con una fuerte censura impuesta en su país de origen, así como referencias clásicas como Pasolini y Bergman. En la práctica, adopta un aspecto predominantemente claroscuro, alternando entre luz y sombra, tanto estéticamente en la fotografía barroca como en la dirección de arte, así como en la escritura y construcción del personaje con una cierta melancolía (alternando entre lo que se revela en la luz y lo que queda). no dicho en las sombras). Sin mencionar el silencio que prevalece en las respiraciones de la película, que el director reconoce es una marca que los iraníes llevan como resultado del régimen opresivo en el que viven. El silencio como forma política de resistencia; un silencio ensordecedor en manifiesto. Del mismo modo que el cineasta siguió el tema LGBTQIA + con la homosexualidad de su protagonista refugiada iraní en México para enfatizar aún más la carga de aquellos que necesitan vivir fuera de su cultura y tierra naturales, para lidiar siempre con la extrañeza y el reencuentro consigo mismos.

Pero lo único quizás es el hecho de que los sucesivos silencios que permanecen en lo no dicho podrían funcionar mejor para enriquecer las capas que conectarían mejor a todos los actores secundarios con el protagonista Rami (Arash Marandi), como la gran actriz. Edwarda Gurrola, un nombre bien conocido en la dramaturgia mexicana, pero cuyo personaje parece suelto y distante o disperso en el eje de la película. Del mismo modo, los otros personajes secundarios, tanto Arash como Edwarda, que están a la deriva y podrían eliminarse fácilmente de la trama hasta el punto de que no habría diferencia … Por supuesto, aquí se entiende que esta es una elección de cineasta, no un demérito, que incluso trae aspectos positivos como evadir estereotipos y clichés, pero al mismo tiempo no ayuda a que la fuerza general de la película pueda lograr algo mayor y una catarsis que no está allí para que el resultado sea superior. de la media.

Trailer

https://www.youtube.com/watch?v=wtjUdO-S88Y

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